Compartir NO es…

2013-11-16-10.05

Es encenderse el primer led de la Navidad y toooodos caemos en la cuenta de lo muy bonito que es ser bonito. Compartir, qué maravilloso deporte: es ponerse a practicarlo y crecerse una. Pero sucede que, en su cara más amarga, las MoMo confundimos el compartir con el pringar. Así que en estas fechas tan señaladas, queridas, he sido llamada a predicar lo que NO es compartir, puesto que su vertiente positiva la tenéis más que clara. Vamos allá:

  • Compartir NO es quedarse sin olivas en el aperitivo. Un hijo es un hijo hasta que se zampa la última oliva del plato, la veinteava para él, la única oportunidad de probarlas que nos quedaba a nosotras. En ese momento la criatura se convierte en cuervo saca ojos. Y, por cierto, una pareja debería ser pareja hasta que aprovechando nuestro despiste habitual omite su deber cómo cómplice de proteger esa oliva única y maravillosa que debía ser nuestra. Ella, LA oliva, con nombre propio y fecha de cumple.
  • Compartir NO es convertir nuestro cuarto de baño en una comuna guarra. Precisamente lo maravilloso del paraíso baño era su formato búnquer-aislamiento-total-ya-pueden-caer-bombas-que-a-mí-plim. Hoy nuestro baño es una especie de zulo compartido y nuestros sometedores son esos pequeños bastardos que tan alegremente alumbramos. Allí les tienes: poniéndose colorete contigo o intentando descifrar en qué consiste esa adicción al baño que te coge cada 28 días.
  • Compartir NO es transformar nuestro bolso en el bolsillo de Doraemon (o la cartera de Sport Billy para las más mayores, que alguna hay por ahí). Nuestro bolso solía ser aquel territorio prohibido al cual solo nuestra mano accedía, pero hoy, mancillado y ultrajado, no es más que el burdo fardo donde se acumulan kleenex usados, coches, clips desparejados, papeles arrugados, colores por si acaso, chupetes y sucedáneos que no voy a nombrar porque os considero mis amiguitas y nunca os haría algo así, menos aún en Navidad.
  • Compartir NO es renunciar al orden alfabético de libros y CDs. Esto es algo muy mío, mucho. Pero es que me niego a asumir que compartir pase por mezclar a García Márquez con Ortega y Gasset. O juntar a ACDC con Radiohead. No, no, no. Y no es solo cuestión de estilos, que también: es algo más simple, de ABC.
  • Compartir NO es resignarse a dormir estirada como un palo, con los glúteos encogidos y los brazos pegados al cuerpo para ocupar el mínimo espacio de nuestro lado de la cama, mientras un bebé bribón duerme junto a nosotras a lo ancho, cual lanzado desde el cielo en el centro de la cama, con las ancas sueltas como abrazando el mundo. Nadie sabe lo que desgasta dormir en perfecto equilibrio sobre el borde del colchón hasta que se convierte en madre/padre. ¿Y qué me decís de esa agresión a lo pressing catch recibida precisamente 20 minutos antes de que el despertador ponga fin al menos confortable de los sueños? Eso, escuchadme: no tiene nada que ver con compartir.
  • Compartir NO es salir a por unos zapatos del número 38 y acabar con dos del número 22 y 27. Ni salir a por vino y volver con zumo. Ni cambiar nuestra cita anual con Woody Allen por una aislada con Frozen.

Nooo, no. Ni la Navidad es capaz de vendernos la cara buena de tanta penitencia. A mí lo que sí me obsesiona estos días es compartir tiempo de calidad con las niñas. Véase: Greta y yo disfrutamos como locas el jueves en el taller de cookies y pasteles navideños que organizaba Pastas Gallo en la escuela de cocina Coquus. Tomad nota: harina, azúcar, mantequilla y un huevo, en serio, solo eso, bien amasadito todo y luego convertido en figuritas de galleta mediante los moldes de Lekué. Horneadas y listo: ahí teníamos nuestro dulce recuerdo compartido, 3h vividas juntas para el archivo de las memorables.

Compartir más tiempo del bueno con mis hijas, si breve, por lo menos bueno, intentando dedicarlo solo a eso, a vivirlo con ellas: ese es mi objetivo para el 14. Vaya a que sea cierto eso de que se nos escurren las horas del presente; vaya a que las del mañana ellas prefieran dedicarlas a campar libremente en lugar de jugar a cocinitas con mamá.

Feliz Navidad a todas y cada una de vosotras: por lo que estáis haciendo y aportando al mundo, SOIS indiscutiblemente LAS MEJORES.

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