archivo

Cosas

Retícula triangular de RAFAEL GIL CERRACÍN

Retícula triangular de RAFAEL GIL CERRACÍN

Somos las artífices y responsables únicas de meter en un único calendario todo lo que debemos hacer y todo lo que deseamos hacer. Todo apretadico en una única agenda cuadriculada con sus filas y columnas. ¿Os suena? Pues a eso me dedico yo realmente y quiero confesarme. Os conté que yo me consagraba trabajando, siendo madre y auto-realizándome a ratos. FALSO. Todo falso.

Mi auténtica ocupación diaria, para lo que he nacido y soy medio competitiva, consiste en recoger quehaceres varios de los cuatro que somos y meterlos a pelo en un calendario común a la unidad familiar. Ahí incluyo actividades como, veamos:

  • trabajo y reuniones relacionadas con el sueldo que me gano;
  • formación, seminarios y congresos vaya que me desactualice y muera como Explorer 8 (sí, ha muerto, a ver si mis clientes se dan por aludidos de una vez);
  • visitas médicas de las niñas y propias, estas últimas solo si caben;
  • demandas estacionales de los coles como el carnaval, la navidad, la castañada, la cuaresma, el fin del milenio o la fiesta del mojón;
  • clase abierta de danza de la mayor, lo mismo pero de música, reunión de clase de la menor, música con esta última que se hace con mamá;
  • que si vas tú a por esta niña aquí, que ya voy yo por la otra allá y luego nos cambiamos;
  • devolver el libro de la biblioteca, preparar las carteras diariamente con las peculiaridades de cada día;
  • gestionar el cambio de armario, la necesidad de nuevas adquisiciones, liberar espacio, ordenar;
  • solventar las necesidades semanales de la casa en cuanto a comida, limpieza, recursos finitos y estropicios varios;
  • familia (lo ponen muy fácil, la verdad);
  • actividades infantiles del fin de semana, teatro, conciertos, museos y encuentros con otros niños;
  • cena con las amigas de la infancia, las de la adolescencia, la carrera, el primer trabajo, la asociación, las madres de la guardería, las del coles, o cualquiera que me cite;
  • cena con la pareja y los amigos comunes, salidas, cines, teatros, conciertos;
  • compromisos ineludibles y fastidios multicolor;
  • contestar whatsapp, facebooks, emails, comments, chats, cuquifloris, mandingadas;
  • destrozar un blog, éste en concreto, que ni vergüenza tengo de lo poco que me prodigo;
  • renovarme;
  • respirar.

Todo eso se embebe apretadito en un único calendario y sí: cabe. Solo lográndolo consigo llegar a dormir tranquila, porque sino traslado el planning a las noches y eso sí que puede acabar por desquiciar a cualquier.

Así que ya veis, del “living la vida” al “planning las vidas” en dos partos. Me parto. ¿Vosotras no?

Anuncios

2013-11-16-10.05

Es encenderse el primer led de la Navidad y toooodos caemos en la cuenta de lo muy bonito que es ser bonito. Compartir, qué maravilloso deporte: es ponerse a practicarlo y crecerse una. Pero sucede que, en su cara más amarga, las MoMo confundimos el compartir con el pringar. Así que en estas fechas tan señaladas, queridas, he sido llamada a predicar lo que NO es compartir, puesto que su vertiente positiva la tenéis más que clara. Vamos allá:

  • Compartir NO es quedarse sin olivas en el aperitivo. Un hijo es un hijo hasta que se zampa la última oliva del plato, la veinteava para él, la única oportunidad de probarlas que nos quedaba a nosotras. En ese momento la criatura se convierte en cuervo saca ojos. Y, por cierto, una pareja debería ser pareja hasta que aprovechando nuestro despiste habitual omite su deber cómo cómplice de proteger esa oliva única y maravillosa que debía ser nuestra. Ella, LA oliva, con nombre propio y fecha de cumple.
  • Compartir NO es convertir nuestro cuarto de baño en una comuna guarra. Precisamente lo maravilloso del paraíso baño era su formato búnquer-aislamiento-total-ya-pueden-caer-bombas-que-a-mí-plim. Hoy nuestro baño es una especie de zulo compartido y nuestros sometedores son esos pequeños bastardos que tan alegremente alumbramos. Allí les tienes: poniéndose colorete contigo o intentando descifrar en qué consiste esa adicción al baño que te coge cada 28 días.
  • Compartir NO es transformar nuestro bolso en el bolsillo de Doraemon (o la cartera de Sport Billy para las más mayores, que alguna hay por ahí). Nuestro bolso solía ser aquel territorio prohibido al cual solo nuestra mano accedía, pero hoy, mancillado y ultrajado, no es más que el burdo fardo donde se acumulan kleenex usados, coches, clips desparejados, papeles arrugados, colores por si acaso, chupetes y sucedáneos que no voy a nombrar porque os considero mis amiguitas y nunca os haría algo así, menos aún en Navidad.
  • Compartir NO es renunciar al orden alfabético de libros y CDs. Esto es algo muy mío, mucho. Pero es que me niego a asumir que compartir pase por mezclar a García Márquez con Ortega y Gasset. O juntar a ACDC con Radiohead. No, no, no. Y no es solo cuestión de estilos, que también: es algo más simple, de ABC.
  • Compartir NO es resignarse a dormir estirada como un palo, con los glúteos encogidos y los brazos pegados al cuerpo para ocupar el mínimo espacio de nuestro lado de la cama, mientras un bebé bribón duerme junto a nosotras a lo ancho, cual lanzado desde el cielo en el centro de la cama, con las ancas sueltas como abrazando el mundo. Nadie sabe lo que desgasta dormir en perfecto equilibrio sobre el borde del colchón hasta que se convierte en madre/padre. ¿Y qué me decís de esa agresión a lo pressing catch recibida precisamente 20 minutos antes de que el despertador ponga fin al menos confortable de los sueños? Eso, escuchadme: no tiene nada que ver con compartir.
  • Compartir NO es salir a por unos zapatos del número 38 y acabar con dos del número 22 y 27. Ni salir a por vino y volver con zumo. Ni cambiar nuestra cita anual con Woody Allen por una aislada con Frozen.

Nooo, no. Ni la Navidad es capaz de vendernos la cara buena de tanta penitencia. A mí lo que sí me obsesiona estos días es compartir tiempo de calidad con las niñas. Véase: Greta y yo disfrutamos como locas el jueves en el taller de cookies y pasteles navideños que organizaba Pastas Gallo en la escuela de cocina Coquus. Tomad nota: harina, azúcar, mantequilla y un huevo, en serio, solo eso, bien amasadito todo y luego convertido en figuritas de galleta mediante los moldes de Lekué. Horneadas y listo: ahí teníamos nuestro dulce recuerdo compartido, 3h vividas juntas para el archivo de las memorables.

Compartir más tiempo del bueno con mis hijas, si breve, por lo menos bueno, intentando dedicarlo solo a eso, a vivirlo con ellas: ese es mi objetivo para el 14. Vaya a que sea cierto eso de que se nos escurren las horas del presente; vaya a que las del mañana ellas prefieran dedicarlas a campar libremente en lugar de jugar a cocinitas con mamá.

Feliz Navidad a todas y cada una de vosotras: por lo que estáis haciendo y aportando al mundo, SOIS indiscutiblemente LAS MEJORES.

Cuandoellasduermen

Cuando ellas duermen yo quedo a solas con mi lista de temas pendientes: lo que debo hacer, recordar, olvidar, aprender, perdonar, tener, disfrutar o alcanzar. Son demasiados deberes para el breve espacio de tiempo que separa su caída diaria de la mía, con lo cual acostumbro a centrarme solo en uno de ellos por noche. El día se cierra así…

Acostamos a las niñas juntos, él y yo, y me suele costar abandonar su habitación desprendiéndome de ese último beso del día, ese último achuchón acompañado de la sensación inmensa de que ellas son rematadamente perfectas. Me miran desde sus camitas y Greta me espeta su habitual “t’estimo y te quiero”, esa expresión tan suya que revienta la política lingüística mamarrachera y me devuelve diariamente la conciencia de que mi mundo se resume en ellas y en ese instante inmaculado, de pura esencia y puro amor.

Como madre, como mami, mama, mamá o MoMo (qué imprudencia colar este término aquí), en el nacimiento de mis niñas radica mi nuevo principio y probablemente único final. He estado escribiendo sobre lo que supone mantener a flote lo que fui, pero mi parte de Moder sencillamente asume la evidencia que me distancia de aquel yo anterior: que ya no soy ni lo primero, ni siquiera lo segundo, y que para mantenerme a flote me basta con la plena seguridad de mi prioridad mayor, mis hijas. Y en cada uno de sus logros, en cada esmero, yo me realizo: en sus deditos aprendiendo a hacer la pinza, sus torpes andares, sus nuevas frases con sentido, el lápiz perforando el papel al escribir sus primeras letras, su dificultad superada de pronunciar P y R juntas, su habilidad para abrochar un botón, su criterio propio para ordenar un cajón, su decepción ante el pequeño fracaso, su capacidad de compartir y de confrontar, sus primeras reflexiones, discusiones y los matices de su personalidad… Con sus descubrimientos yo me derrito, al reconocer aquella pasión, aquella esencia humano-animal que nos lleva a crecer para luego, precisamente, olvidar cómo lo hicimos.

Me aseguro de que estén bien tapadas y salgo de la habitación, cada noche. Tanto él como yo necesitamos revisar nuestros deberes pendientes y desconectar. Empezamos. Ponemos las noticias. Hoy me recordaban que desde el 99 no nevaba en Noviembre en Barcelona. Recuerdo aquella nevada con la garganta rajada porque sucedió después de la última noche que fui esencialmente feliz desde la perspectiva inocente de quien nunca sufrió. Diez años después de aquella nevada, nació Greta y volví a ponerme un reloj. Volví a apreciar la belleza de los minutos, abandonando cierta imprudencia anterior y la tendencia a vivir con los mínimos vínculos. Tuvieron que pasar 10 años: vida y yo hicimos las paces y yo volví a asumir el riesgo de perder lo más preciado.

Eso ha sucedido en mi momento de desconexión de hoy: me he acabado centrando en lo que debo recordar. Y mi mundo elemental es tan pequeño que mis prioridades están claras. A estas alturas, todas tenemos nuestras historias: creo que volver sobre ellas nos hace un poquito más sabias.

Feliç aniversari, pares, avis, amb tota la gratitud pel que vau fer i feu. Com us vaig deixar escrit aquella nit que anticipava la nevada del 99: gràcies per ser el meu referent, avui amb més consciència que mai.

PD. En el próximo post prometo recuperar las coñas y las chorradas, que para eso estamos. Esta deuda, tenía que saldarla. ;D

Roskilde-Festival-kids-rock

Esta vez en lugar de marearos con mis chorradas os sirvo en bandeja la propuesta de festivales familiares que tengo controlados en Catalunya, por si queréis actualizar vuestra agenda.

Este mes aún podéis disfrutar de El més petit de tots i El meu primer festival. Y en Diciembre tenemos el SonarKids de invierno y el Festival de la infància.

Nada peor que tener a las fieras encerradas en casa, cómo bien sabéis, y nada mejor que disfrutar de un contenido de calidad con ellos:

  • Món Llibre: festival de literatura per a nens i nenes, amb activitats concebudes per apropar els llibres als més petits amb la voluntat de despertar-los o fer-los créixer el gust per la lectura. Té lloc a Barcelona, al CCCB. Propera edició: 12 i 13 d’Abril 2014.
  • El Dia Minimusica: festival pel públic familiar basat en els preceptes musicals de diversitat i modernitat, amb concerts i tallers. Esdevé a Barcelona, l’última vegada a la Fabra i Coats, sota el paraigua del Primavera Sound. Última edició: 21 d’Abril 2013. Desconec la propera.
  • Minipop: festival d’oci familiar amb concerts, tallers, teatre, circ, fira i més, a Tarragona. Última edició: 31 de maig, 1 i 2 de juny 2013. Desconec la propera.
  • SonarKids, primavera: festival de música i experiències creatives per a nens i pares. Té lloc anualment a Port de la Selva. Última edició: 1 i 2 de Juny i 21-23 de Desembre 2013. Desconec la propera.
  • Piknic Electronik: espai al parc de Montjuïc, on les famílies i amics es reuneixen per a fer un pícnic i gaudir la música electrònica. Conté espais programats per a nens. Última edició: tots els diumenges d’estiu 2013. Desconec la propera.
  • Acustiqueta: festival per a nens i famílies, amb música, tallers, espais de joc, espectacles. Té lloc a Figueres. Última edició: 30 d’Agost a l’1 de Setembre 2013. Desconec la propera.
  • La Mercè: festes de la ciutat de Barcelona amb actes, espectacles i tallers organitzats per tota la ciutat i pels públics de totes les edats, del 21 al 24 de Setembre.
  • Petits Camaleons: festival de música per a nens i nenes a Sant Cugat. Última edició: 5 i 6 d’Octubre 2013. Desconec la propera.
  • Festa del Supers: festa del Club Super 3 que aplega milers de persones en un cap de setmana d’Octubre a l’Estadi Olímpic de Barcelona, amb concerts, un espectacle principal i tallers patrocinats. Última edició: 19 i 20 d’Octubre 2013. Desconec la propera.
  • El més petit de tots: festival d’arts escèniques pels més petits (obres puntuals programades a diferents escenaris del territori català al llarg d’un mes). Actual edició: del 9 al 24 de Novembre 2013.
  • El meu primer festival: festival de cinema per a nens i nenes d’entre 2 i 12 anys.  Té lloc a diferents sales de Barcelona. Actual edició: del 16 al 24 de Novembre 2013.
  • SonarKids, hivern: festival de música i experiències creatives per a nens i pares. Té lloc a al Cosmocaixa de Barcelona. Propera edició: 21-23 de Desembre 2013.
¿Os gusta la oferta festivalera? ¿echáis algo de menos o de más? Contadme, contadme…
En la mayoría de estos eventos, nos encontraremos.

gisele-bundchen-vivian-1-a

Una que es muy perspicaz ha caído ella solita en la cuenta de que las MoMo queremos estar buenas, más buenas incluso que antes de momonizarnos. Estarlo solo un poco requiere un esfuerzo tal que el mini-logro acaba sabiendo a triple victoria. Tener tiempo de medio escoger lo que te vas a poner, plantarte algún complemento de esos que marcan estilo y peinarte con cierta intención, son hitos comparables a subir de rodillas el Everest. Plantearnos dedicar además una horita semanal al cuidado de nuestras carnes, corazón o equilibrio mental: eso es menos posible que cumplir los 3 deseos de las aspirantes a Miss algo. Todo ello nos lleva a arrastrarnos sin vergüenza por el recuerdo de las largas jornadas de deporte del pasado (mucho más largas ahora que se recuerdan), mientras asumimos que volver a ejercitarnos (a solas, ojito con este detalle) queda muy lejos de nuestras posibilidades actuales…

Así que, queridas mías, como premio a vuestra fidelidad, he inventado una nueva disciplina a medida de vuestra situación actual. Generaréis endorfinas, haréis trabajo cardiovascular, tonificaréis tejidos y muscularéis vuestros cuerpos, todo ello mientras sintonizáis con vuestros retoños y os convertís progresivamente en sus mejores madre-amigas del alma. Para todas nosotras, he creado MoMo Fitness (perdonad por lo indigno del nombre) y a continuación os propongo una serie de ejercicios patentados, por si alguna listilla ve el filón en todo esto…

MoMo Fitness – Tabla Nº1

  1. “Mama, me llevas en brazos solo un rato?”  “Noooo, que eres ya muy mayor y pesas mucho…”.  ¡Y tú eres una zángana! Haz el favor de cargar con tu retoño que será siempre tu bebé y presume de brazos fuertes. Levántale, avanza unos metros, bájale y repite la operación. 15 veces seguidas durante 3 series. Y mientras lo haces recuerda todas las oportunidades de mejorar que has desaprovechado hasta el día de hoy.
  2. A ver, con lo rápido que tú lo haces, que pesadita con que la pobre criatura, nacida para vivir hedónicamente, recoja sus juguetes… ¡Hazlo tú misma! Pero recógelos uno a uno y mientras lo haces visualiza ese culo duro que estás consiguiendo con cada agachadilla. Entrena a tus hij@s para que desordenen por lo menos 20 juguetes cada vez. Y si crees que eres un caso difícil de recuperar, te recomiendo repetir la operación: desordenar y ordenar de nuevo, mañana y tarde.
  3. La cartera, angelitos, esa manía persecutoria que tenemos todos con que la carguen ellos mismos, tan chiquitos. Eso se acabó: en adelante cuélgate tú la cartera en el antebrazo, primero el derecho, luego el izquierdo, durante todo el camino a casa y asegurándote de que las piedrecitas, plantitas y tesoros varios que la rellenan alcanzan el peso justo* para la utilidad del ejercicio (*el peso justo es exactamente ese gramo previo al dolor, ok?). Este ejercicio en combinación con el primero te garantiza unas extremidades superiores como las de la Hayworth, así que no menosprecies su utilidad y el próximo invierno plántate un largo guante negro y ve quitándotelo dedo a dedo con la mayor sensualidad mientras… va, que esto no aplica aquí.
  4. El vicio de hacerles retirar su plato de la mesa omitiendo así la enorme oportunidad que se oculta tras esa sencilla acción. Caéis ahora, ¿verdad? Poner la mesa y retirarla, ponerla y retirarla, recorriendo cada vez el espacio que hay entre la cocina y el comedor (sí, hay que comer en el comedor, eso es imprescindible). Si sois familia pequeña, invitad a los amigos del cole. Cuantos más trastos, más ejercicio. Y para los pisos pequeños, una solución más práctica que cambiarse de casa sería circundar la mesa un par de veces a cada trasto que se quita/añade. Este ejercicio es fácil.
  5. Yo no he visto una aliado mejor que el ascensor para vuestra vagancia. ¿Que vais con cochecito y vivís en el quinto? ¡Pues esa suerte que tenéis algunas! Cochecito al lomo y a subir escalones, como las mulas, contrayendo los abdominales y recordando que no hay tipazo sin esfuerzo. ¿O acaso creíais que Gisele Bundchen (en la foto) nació así? Por cierto, estoy en conversaciones con ella para que abandere el MoMo Fitness… ¿qué os parece? Está un poco flácida después de la maternidad, lo sé, pero es mona e intuyo que puede funcionar.
  6. El parque, queridas, ¡es para todos! Mezclaos con vuestros hij@s y sus amig@s: haced cola en el tobogán y deslizaos apretando glúteos cual gráciles sirenas, subid a la estructura de madera, trepad por sus cuerdas, encaramaos a los árboles y retad al grupillo a una carrera. ¡Corred y ganadles! Vosotras podéis ser más rápidas que ellos si os lo creéis de verdad. Si podéis pensarlo, podéis hacerlo. Recordad que el ejercicio cardiovascular es tan o más importante que la musculación o la tonificación, sin olvidar que sudar es la mejor manera de equilibrar nuestros niveles.

Y con esto acaba esta primera Tabla de MoMo Fitness, gracias a la cual estaréis divinas, haréis amiguitos y dormiréis como angelitas.

De nada.

PD. :_( Un poquito más huérfanos cuando se largan ciertas constantes de nuestras vidas. We’ll always be your Sweet Janes, Lou. ❤

e285880c300c11e39e3622000a9e16a3_8

Haga frío o calor, la dieta habitual de una MoMo consiste básicamente en productos de heladería; caldito polar, pescado a la hipotermia o entrecot helado a la pimienta. Comido en 3, 2, 1 segundos. Sin paladear, sin pestañear, sin maridar y sin lamento. Esa es la cruda y pura realidad, aunque a veces duela. Lo más práctico sería quedarse a comer en casita, dónde por lo menos las niñas se entretienen jugando. Pero ahí sumaríamos otros imponderables como la necesidad de haber comprado, cocinar y limpiar.

No sé vosotras, pero yo soy una MoMo auténtica, muy de restaurante y vida social, y como buena Modern ni tengo stock ni tengo ganas de coger sartén/trapo los sábados. Con lo cual los fines de semana solemos acabar recreando situaciones como esta, que tuvo lugar en un restaurante delante del mar, con pescadito, buen vino y parejitas que buscan la tranquilidad (jejeje… juajuajua… jaja):

  • MoMo: Mirad que mesa tan chula nos ha tocado, ¡qué suerte tenemos! (mega super positiva, en un intento de encaminar la comida hacia el éxito).
  • Hija Greta: Yo me quería sentar en la otra silla, donde está Álex.
  • MoMo: Buenoooo, y qué más dará una silla que otra…
  • Hija Greta: Ya pero yo quería…
  • MoMo: Dime mejor qué quieres comer… ¿os pedimos buñuelos de pescado caseros?
  • Hija Greta: No, macarrones.
  • Hija Álex: Ava, ava…
  • MoMo: Toma el agua, Álex. Greta, pero macarrones ya comiste ayer.
  • Hija Greta: Macarrones no comí, comí espagueti y los maca…
  • MoMo: Vale, vale, macarrones, un problema menos. Álex, vigilaaa… el aguaaaaa! Veeeeen, te cambio la camiseta.
  • Freddy: ¿Y tú que vas a querer comer?
  • MoMo: Aún no me he podido mirar la carta…
  • Hija Greta: Mamaaaa, mamaaa…
  • Freddy: ¿Qué has dicho?
  • MoMo: La carta, que aún ni me la he mirado, espera… ¿le puedes cambiar la camiseta Álex? He traído una de recambio, en la bolsa.
  • Hija Greta: Papaaa, la mamaaa no me hace casooooo…
  • Freddy: Greta, espera, deja que mamá mire la carta… ¿Qué bolsa?
  • MoMo: La del cochecito…
  • Freddy: ¿Esta camiseta?
  • MoMo: No, esa es de Greta. La de Álex es dos tallas más pequeña.
  • Hija Greta: Mamaaaa…
  • MoMo: Greta, un momento, por favor. Sopa de pescado y lenguado al horno. Eso quiero, ya está, paso de la carta. Y para las niñas macarrones.
  • Freddy: ¿Sí? ¿Pero no comieron macarrones ayer?
  • MoMo: Comieron espagueti…
  • Freddy: Vale, macarrones, da lo mismo. Voy pidiendo.
  • Hija Greta: Mamaaaaa… que me tira del pelo… aaaahhhh….
  • MoMo: Álex, haz el favor de sentarte en la silla que te vas a caer y ¡deja el pelo de tu hermana! ¡Eso no se hace!
  • Hija Greta: Tengo pipiii… no puedo aguantarmeee…
  • Freddy: Ven, que te llevo al baño.
  • Hija Greta: No, la mama, la mama.
  • Hija Álex: Mamiiii… pà… pà… quero… pà.
  • MoMo: Freddy, a ver si nos pueden adelantar el pan para entretener a Álex. Vamos al baño, Greta.
  • Hija Greta: Aiiiiaiiiaiiaaaaiiii… que se me escapaaa…
  • MoMo: Un segundo, Greta, aguanta, que hay que hacer la cola…
  • Hija Greta: Es que no puedooooo….
  • MoMo: Venga, que nos dejan pasar, entra, y vigila, no toques nada.
  • Hija Greta: No toco nada… ya está… ¿me limpias?
  • MoMo: Listo. Lavamos las manos… Ven que te subo… vigila los pies, me manchas… bah, ya estoy manchada, da igual.
  • Hija Greta: Mamaaa, el secador de manoooos, un rato más.
  • MoMo: Greta, que nos van a traer la comida y se enfriará… haz el favor.
  • Hija Greta: Jolín, mama, pero luego volvemos, ¿vale?
  • MoMo: Ya veremos. Vamos. Mira, ya están los platos en la mesa. ¿Qué pasa?
  • Freddy: Que Álex se ha hartado de macarrones y no hay manera de que esté quieta… ahora quiere sopa.
  • MoMo: A ver, tráela, que ya le dejo probar la sopa. Tomaaa…. ¿está rica?
  • Hija Álex: Non quero… ta fría…
  • MoMo: PUES YA LLEGARÁ EL DÍA EN QUE SEAS UNA MODER Y TE TOQUE ZAMPARTE ESTA SOPA HELADA. ¡LEÑE!

Con tantos bises como comidas en restaurante haya. Haces convivir tu primer plato con la comida de las niñas. Haces convivir tu segundo plato con la necesidad de contenerlas. Y por último compartes tu postre con ellas y obviamente tú te quedas sin. Estoy planteándome ponerle un nombre a esta dieta, a ver qué os parece: Dieta del macarrón, ellas comen y tú non.

¡Nos vemos en los bares! ;D